ESTUDIO EFICIENTE

CONSEJOS PARA UN ESTUDIO EFICIENTE

Como ya muchos sabréis eficiencia hace referencia a los máximos resultados con el menor coste. Tanto si es un primer año como si ya llevas más en el estudio de una oposición, comenzar cuesta. Hasta que no nos hagamos con una rutina, hasta que no desarrollemos el hábito, puede que surjan dificultades para estudiar y para organizarnos en el día a día. Por eso, y en respuesta a alguien que me ha pedido consejos, escribo esta entrada. 
Es conveniente:
  1. Mismo lugar de estudio condicionado para tal. Es decir, con una mesa y silla, buena iluminación, lugar donde colocar los libros y tenerlo todo a mano para no tener que estar levantándonos cada vez que se necesite algo. Además, es adecuado en ese lugar de estudio no esté la tele, ordenador o móvil encendidos o incluso mejor que no estén, para así evitar distracciones innecesarias. 
  2. Horario fijo. Si disponemos de unos días y unas horas prefijadas será más fácil que aprovechemos ese tiempo que si no tenemos nada acordado de antemano. Así, en ese tiempo no tenemos otra responsabilidad más que la de estudiar. 
  3. Feedback. Comprobar al final del día, de la semana y/o del mes, si hemos cumplido con los objetivos que nos marcamos. Marcarlos como conseguidos es un refuerzo potente, y por otro lado, el no haberlos cumplido puede ayudarnos a hacerlo mejor si nos paramos a pensar por qué no lo hemos cumplido. 
  4. Stop pensamientos intrusivos. (esa especie de  PANs o pensamientos automáticos negativos de los que hablaba Sarkovskis) No sería la primera vez  que te sorprendes empanada en tu ausencia mental dándole vueltas a aquello que tienes que hacer... y es que controlar nuestro pensamiento es algo muy costoso y que precisa de mucha práctica. Por ello, una posible solución para seguir estudiando lo más eficientemente posible es que cuando asomen esos pensamientos de "tengo que hacer" cojas un papel y hagas un apunte para pensarlo más tarde en horario de no-estudio, o si es algo que nos absorbe y preocupa con desmesura, dediques unos 10 minutos a escribir cómo solucionar eso que "tienes que hacer" para volver cuanto antes a lo que de verdad sí tienes que hacer en ese momento que es estudiar. Esto nos ayudará a mantener una buena concentración.
  5. ¡REPASOS! Lo pongo como último punto pero desde luego no por su nivel de importancia. Los repasos se pueden plantear de diversas maneras. Lo ideal sería hacerlos a diario sobre asignaturas ya miradas; además de hacer el repaso correspondiente a la asignatura terminada; por ejemplo, semana 1 y 2 viendo básica y el viernes de la semana 2 dedicarlo exclusive al repaso íntegro de toda la materia de básica. Así tendremos una visión en conjunto. 
En resumen, todo lo anterior se puede denominar tener una buena organización y planificación. 

Irnos conociendo es una variable clave para un estudio eficiente. Para ello, realizar auto-evaluaciones nos pueden dar el feedback que necesitamos. ¿Qué quiero decir? Pues que podemos ir anotando las horas que invertimos en una especie de hoja de registro y por supuesto, comprobando qué nos propusimos y qué hemos hecho finalmente. Otra opción, en lugar de anotar las horas de estudio puede ser el anotar los contenidos estudiados por día. 
Otra cosa en consideración son los resultados, ir comparando nuestras mejorías o no mejorías nos dirá si vamos por el buen camino, si es necesario introducir algún cambio en el método de estudio, en el horario...

Como siempre digo, lo que para uno es válido, puede no serlo para otro y viceversa. Estas puntualizaciones a la hora de estudiar he intentado hacerlas lo más universales pero sin duda alguna, serán más efectivas y eficientes si cada cual las amolda a sí mismo. 

Para finalizar esta entrada, abajo os dejo dos ejemplos de videos que me pongo para estudiar cuando mi concentración no es la mejor, por si puede ser útil para alguien más ;).
Y es que después de leer estudios sobre personalidad, confirmo que soy extrovertida con todas las letras y como sabéis, la extroversión se ha relacionado con baja activación cortical basal o niveles más bajos de arousal que los introvertidos. Con lo cual, en situaciones de estudio donde hay silencio y baja estimulación externa, a los extrovertidos nos viene bien subir la activación porque de otro modo, nos dormimos. 
Yo por ejemplo tengo comprobado que trabajo mejor con música del estilo de "Best of Kygo", bandas sonoras de películas o incluso rock (cuando es fundamentalmente instrumental que sino, efecto de interferencia). Aquí también entra en juego el gusto de cada cual. 



"The greatest hits from Hans Zimmer "


"Best of Kygo- Summer 2015"

(ejemplo de videos de soundtracks/bandas sonoras)







ERRORES EN LOS SIMULACROS 

La recomendación de hacer simulacros de exámenes (simus a partir de ahora) es uno de los puntos que más remarcan aquellos que han obtenido plaza.  Y es que es una actividad que ayuda al entrenamiento ante el examen real además de servir de prueba para ver cómo llevamos la materia.

Sin embargo, el objetivo de esta entrada no es posicionarme ante hacer o no simus, ya que creo que ése es un factor muy personal. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que hacer simus puede convenir o no. 
Yo aconsejaría que compruebes por ti mismo, que veas si hacerlos va contigo, si te aporta en tu forma  de preparación, en tus circunstancias. 
Si no te aportan nada, no los hagas, si crees que hacerlos tendrá más desventajas que ventajas -porque  solo te va a quitar tiempo por ejemplo-, no los hagas. Ahí es donde entra la valoración de cada cual formando parte de su fórmula para sacar el PIR (porque señoras y señores, no hay una sola, sino muchas, tantas fórmulas como los opositores que se sacan plaza).
Por mi parte, yo sí los hago y a continuación expongo conclusiones que saco.
Sirven de entrenamiento para:
- hacer un tipo test de cinco opciones tal y como será el examen real,
- concentrarse y aguantar la fatiga y cansancio hasta completar 235 preguntas tal y como será el examen real,
- perder el miedo a arriesgar y contestar todas esas preguntas dudosas dejando las mínimas en blanco, tal y como quiero que sea en el examen real, 
- toparse ante preguntas de doble sentido, mal redactadas, con varias opciones correctas, incoherencias entre enunciados y opciones… tal y como será en el examen.

Ayudan a crear una estrategia de examen,
- cómo estructurar la contestación de las preguntas,
- cuántas vueltas dar al examen,
- cómo  repartir el tiempo (para que no se nos ponga la cara como al de la imagen de abajo),
- cómo ir contestando en la plantilla de respuestas,
- cuándo meter los descansillos si es que los metemos (yo los recomiendo),
- si utilizar colores o no para ir tachando las preguntas contestadas o para hacer un Picasso al lado de aquellas que tengamos segurísimas,
- y un largo etcétera de aspectos que podrían ser incluidos bajo el epígrafe de "estrategia de examen".

Como ves, concluyo que les veo utilidad para entrenarse ante la situación de examen y para entrenarse ante cómo se quiere actuar en él para conseguir los mejores resultados; junto con, como he mencionado antes, ponernos a prueba ante el material que llevamos estudiado.



Y…¡cómo no!  destacar la gran diferencia entre el simu y el examen real: las consecuencias de los errores. Tales consecuencias son muy distintas. 
En la situación real un error de más se traduce en no plaza; en la situación de simulacro se traduce como una oportunidad más para:

- aprender y re-aprender. Porque en ocasiones cometemos el mismo error; hay cuestiones que nos son más difíciles de captar porque posiblemente estemos reflexionando de modo incorrecto, o de modo diferente al como lo hace el tribunal del PIR sencillamente. 
Para disminuir el número de errores, o al menos no cometer los mismos, conviene realizar un análisis del simulacro viendo por qué dimos como correcta la opción que elegimos y por qué no lo es. Hay ocasiones en las que los errores se deben al puro cansancio o ganas de acabar y esto, afortunadamente, también se puede trabajar.
Si se hace un análisis del examen que acabamos de realizar el aprendizaje puede ser sorprendente pero eso sí, sin actitud de aprendizaje desde luego será más difícil disminuir la tasa de error. 
Y aunque pueda ser una de las cosas más pesadas (a mí me lo resulta), dedicar tiempo (tanto tiempo, porque voy a la velocidad de una tortuga de 300 años en su lecho de muerte, corrigiendo los simus), creo que merece la pena. 

- tolerar la frustración. Porque a veces -por no decir todas- los errores del simu frustran. A veces -siempre- parecen demasiados. A veces dan una bajón mortal que te matan para el resto del día. A veces, dan ganas de llorar o de chocarte como si eso condujera a que la próxima vez tuvieses menos errores...
Si entiendes o has vivido estas situaciones donde la frustración inerva tu cuerpo al contar los errores, keep the calm. Es precisamente un simulacro y uno de sus objetivos es que falles, que falles y refalles para que puedas aprender. Si todo estuviese aprendido no estarías preparándote para pasar este examen. Si los errores fuesen mínimos -casi nulos- muy probablemente ya tendrías plaza y no estarías haciendo simus donde te cuentas las preguntas falladas. 
Y si no tuvieses errores, con total seguridad no serías humano.


- y por qué no, los simus también sirven para entrenarse en optimismo, sí, para ver el lado bueno de las cosas (como la peli que lleva tal nombre). Los errores tienen una parte positiva, y de ahí esta entrada. 


Así que, si se hacen simus, no hay que agobiarse con los errores cometidos y mirarlos como oportunidades que te acercan a tu plaza.
Aprende de ellos. 





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